Cerca de 6.000 buques transportan cargamento contaminante por todo el planeta
Efectos del petróleo
La contaminación en el mar no se refiere sólo al desastre ecológico visible en las costas, o al desastre económico primigenio de los pescadores que no pueden faenar. Sus efectos quedan latentes en la vida marina y pueden llegar, en un medio o largo plazo, a la cima de la cadena alimenticia, es decir, al ser humano, después de pasar por los seres vivos que habitan los océanos.
Un informe de Greenpeace analiza de forma general los efectos del petróleo sobre el mar. Por un lado están los llamados fóticos, el hidrocarburo afecta a la superficie del agua, impidiendo el paso de la luz y del oxígeno, perjudicando a la vida marina, tanto acuática como aérea (aves pescadoras). La falta o di sminución de luz reduce el área donde es posible la fotosíntesis, y, por tanto, perjudica el desarrollo de plantas. Otra clase de efectos son los llamados tóxicos. Los más visibles son los que sufren las aves, que impregnadas de petróleo pueden llegar a morir de hipotermia, además de envenenadas o de inanición, por no pode r acceder a su alimento. Los mamíferos marinos pueden sufrir el taponamiento de sus vías respiratorias y su mucosa por los contaminantes químicos, aparte de problemas en la piel. Al alimentarse de animales contaminados, el envenenamiento también es una amenaza para ellos.Mareas negras en el Océano
La flota de petroleros que navega en aguas internacionales y acaban vertiendo al mar más de 10 millones de toneladas de crudo al año, se estima en unos 6.000 buques. Cifras preocupantes que, en opinión de los ecologistas devienen inaceptables si se tiene en cuenta que sólo un tercio de los petroleros modernos poseen doble casco para evitar los vertidos. En otras palabras: aunque los accidentes no son la causa más importante del problema (la limpieza de los tanques genera más vertidos que los siniestros), se cuenta con recursos técnicos para reducir notablemente su terrible impacto medioambiental.Medidas para combatir el problema
Los daños causados son muchos, pero se puede evitar que la situación empeore: reducir los vertidos, facilitar su depuración, realizar tratamientos de aguas residuales urbanas o reutilizar estas aguas para uso agrícola, son algunas de las medidas necesarias para combatir el problema. El futuro de nuestras poblaciones costeras y el de la industria turística depende de que se puedan controlar estos procesos destructivos. Según los especialistas, el reto es asumible, ya que existen tecnologías y sustitutos inocuos para evitar la contaminación.
La población puede ayudar de forma decisiva no arrojando basuras al mar, moderando el consumo de productos de limpieza y agua o utilizando en todo momento los contenedores de playas y puertos.
¿Sabías que...?
Mediterráneo, Mare Nostrum contaminado
El Mediterráneo es un mar casi cerrado y de poca profundidad. Sus aguas se renuevan cada ochenta o cien años y entran y salen casi exclusivamente por el estrecho de Gibraltar. En sus costas moran más de 150 millones de personas, que mantienen el 75% del litoral ocupado. El 85% de las aguas de alcantarillado de un centenar de ciudades costeras llega al mar sin ser sometido a un tratamiento adecuado y más de un 25% de las playas no reúnen las condiciones higiénicas adecuadas. La zona también está sometida a problemas de deforestación, agotamiento de tierras cultivables, salinización, erosión y pérdida de hábitat. Un panorama desolador que parece sugerir la adopción de medidas urgentes y consensuadas entre toda la comunidad de países mediterráneos; entre ellos España, Francia e Italia.
Se calcula que el Mediterráneo recibirá mas de 50 millones de toneladas de vertidos hasta el año 2005. Por esta causa, los organismos internacionales exigen a los tres países antes citados un control de desechos sólidos y peligrosos, la prevención de la polución marina debida al petróleo y a los productos químicos, y un desarrollo de las zonas costeras que prevenga la contaminación de sus playas. El 85% de los ríos cuyas aguas desembocan en el Mediterráneo están contaminados y las reservas de agua potable disminuyen cada año. A esto hay que añadir que los buques que surcan el Mediterráneo expulsan 650.000 toneladas de residuos tóxicos, y los grandes centros industriales, agrícolas y ganaderos del litoral vierten cada año unas 120.000 toneladas de aceites minerales, 12.000 toneladas de sustancias orgánicas tóxicas, 60.000 de detergentes, 100 toneladas de mercurio y 3.600 de plomo, 2.400 de cinc, 320.000 de fósforo, y 800.000 de nitrógeno.
Además de miles de toneladas de contaminantes químicos, especialmente plaguicidas, que son arrastrados desde puntos muy alejados, por los vientos y que caen al mar con las lluvias. Dos millones de toneladas de crudo se vierten cada año en el Mediterráneo, un tercio del total estimado que se derrama en todo el mundo.



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